Supera obstáculos por su universo


La mayoría de las veces, filmar una película representa más retos que
facilidades. La prueba de ello es el problema "mayúsculo" al que se enfrentó
Hatuey Viveros en la realización de su ópera prima Mi Universo Es en
Minúsculas.

"Al principio, tuve mucha incertidumbre porque filmamos en 35mm Panavision,
donde quieres mover la cámara y la tienen que mover entre varias personas
(debido al peso).

No era lo mismo que lo hiciera en 16mm (más ligera), a lo que estaba
acostumbrado, a hacerla como se debe", indicó el cineasta, quien sólo había
realizado cortometrajes como La Canción de los Niños Muertos y Marea.

Sin embargo, conforme avanzaron las semanas de rodaje (seis en total),
Viveros comprobó que su decisión fue la correcta en materia visual para la
historia que quería plasmar.

"Filmar en 35mm te permite una imagen más limpia, más exacta, mayor


















profundidad; un uso de colores más dinámicos. Esto me enseñó a que cada
película tiene su formato y a comprender más lo que estás filmando. Ahora
estoy seguro de que tengo el material que yo quería", comentó.

El cineasta rodó el martes en el foro 4 de los Estudios Churubusco parte de las
escenas finales de la cinta Mi Universo Es en Minúsculas.

"Es un poco hacia el final (de la cinta). La tesis de mi película es la solidaridad
en las personas en esta gran Ciudad, y eso se ve en esta escena donde hay
una especie de intercambio a través de una tortilla de patatas que prepara el
personaje de (Aída) Folch".

El filme retrata a Aina (Folch), una joven enfermera catalana que vive con su
abuela y que, tras descubrir una foto de su infancia, decide viajar a la Ciudad de
México para buscar a su padre, a quien creía muerto.

En su andar por el DF, conocerá a Elba (Tara Parra) y Josefina (Diana Bracho),
quienes la ayudarán en su búsqueda y le enseñarán la importancia de tener
contacto con otros seres humanos.

Si bien en el filme la joven se enfrentará a una urbe totalmente diferente a lo
que ella estaba acostumbrada, en la realidad, Folch considera muy similares a
México y a España.

"Filmar aquí es igual que allá, el mismo procedimiento y ritmo. Aquí me he
sentido muy bien, yo quería hacer muchísimo esta película, y trabajar con
actrices como Diana y Tara ha sido muy enriquecedor", señaló la española.

Para Bracho, la experiencia de trabajar con un joven como Viveros le permite
rodearse de nueva energía.

"Nunca me he fijado en que si alguien es muy joven o no para dirigir. Hatuey
tiene mucho talento y la historia me enamoró desde que la leí", indicó.
EspectáculosMéxico.com