

El teatro cambio la vida de un pueblo en Veracruz
Se llama Agua Dulce y es un pueblo petrolero donde
obviamente el lenguaje cotidiano estaba definido por la
necesidad de frases como “sección 47 del Sindicato”,
“reunión gremial de técnicos y manuales”, “sección de
jubilados en pie de lucha”.
Pero a partir de 2009, este pueblo de 47 mil habitantes ha
incorporado a su lenguaje (y a su vida) otros conceptos como:
“Festival de Teatro”, “Compañías itinerantes”, “autogestión
cultural”.
El director y actor Guillermo Navarro llegó al pueblo de Agua
Dulce hace dos años y desde entonces se dedicó a crear,
primero, la Casa de Cultura (la primera en todo el municipio
desde su fundación allá por el año de 1912), y después a
levantar un ambicioso proyecto: El Festival de Teatro
Independiente.
La primera edición fue en el año 2009, en la que participaron
una decena de compañías que sortearon el problema de que
este municipio, evidentemente, no tenía foros teatrales.
Así que se adaptaron salones de fiestas (el 18 de marzo)
auditorios sindicales (el de la sección 22), parques y calles.
La segunda edición del Festival se realizará en agosto bajo la
misma premisa aunque en mejores condiciones.
Navarro explica: “Este Festival es una fiesta de calle, de
ejidos, del cine del pueblo con sus mil 200 butacas. Hoy todo
espacio vital se ha convertido en espacio teatral dignamente
acondicionado pero con limitantes técnicas”.
En pocas palabras, el teatro le cambió la vida a los habitantes
de Agua Dulce.
Al presidente municipal Vicente Escalante Macario lo
doblegan las lágrimas: “Es que ustedes no saben lo que es
vivir en un municipio donde nunca hubo nada, no hubo teatro,
no hubo cultura durante mucho tiempo. Y de pronto llega este
festival con sus artistas y entonces la gente se vuelca a
conocerlos”.
Incluso han desarrollado una cercanía casi familiar. El año
pasado, la primera edición del festival estuvo a punto de
cancelarse debido a la crisis económica. “No hay dinero que
alcance”, dijo el presidente municipal ante su cabildo al
revisar los gastos que generarían llevar a las compañías
teatrales, porque hay que darles hospedaje y alimentación.
Pero en lugar de dejarse vencer por algo tan fatuo como la
escasez de dinero, el municipio se inventó soluciones.
Primero se crearon las Aldeas Globales, es decir, casonas,
jardines, edificios y oficinas en donde se improvisaron cuartos
de hotel para los actores, directores y productores
participantes. Todos conviviendo en especies de comunas
donde el arte era su vínculo.
Luego, cada agrupación social o política que existe en Agua
Dulce (secciones sindicales, logías masónicas o
agrupaciones juveniles) pusieron la comida y el hospedaje
que faltaba.
Sucedieron entonces escenas tan conmovedores como una
familia aguadulceña que llevaba a toda una compañía a
conocer la playa. “Los actores casi llegan tarde a la función
ese día”, recordó el presidente municipal.
Homenaje a un primer actor
Este año se repite el esquema de las Aldeas Globales. El
número de compañías participantes aumenta a 24,
provenientes de siete estados de la República mexicana y
cuatro países: Perú, Argentina, Cuba y Francia.
Además, se le rendirá homenaje a Ernesto Gómez Cruz, actor
que representa ese esfuerzo de quien, como lo hizo el
municipio de Agua Dulce, está dispuesto a hacer teatro a
costa de lo que sea.
“Es que yo me salí de Veracruz para ir al DF a estudiar teatro.
Y allá dejé a mi familia, a mi esposa y mis hijos con el dinero
producto de la venta de un equipo fotográfico. Yo pensé que
con eso vivirían un año, pero apenas pasaron seis meses y ya
no tenían nada”.
Gómez Cruz entiende que Festivales como el de Agua Dulce,
será un aliciente para todos aquellos jóvenes que como él,
tienen la inquietud de dedicarse a la actuación. “Y a lo mejor
ellos ya no tienen que dejar a su familia para ir al DF, sino que
pueden hacerlo en los talleres de la casa de Cultura”.
Por cierto, Veracruz tiene 212 municipios y solo Agua Dulce
tiene su propio Festival de Teatro.