Eduardo Bohórquez: Propuestas de reforma política

Las tres principales fuerzas políticas del país han presentado ya
sus propuestas respectivas para una reforma política, el Ejecutivo
Federal presentó la suya en diciembre del año pasado y tanto el
PRD como el PRI han presentado sus propuestas en las últimas
semanas. A decir de los voceros de estas propuestas, éstas
tienen coincidencias entre sí y un amplio margen de maniobra
para la negociación de sus diferencias; tanto la iniciativa
presidencial como la del PRD y la del PRI han enfatizado que el
diseño de estas iniciativas busca reducir la brecha de
desconfianza entre los ciudadanos y los partidos políticos y en los
ciudadanos (sic). En la defensa pública de estas propuestas,
está la idea de que éstas ayudarán a construir nuevas relaciones
entre ciudadanos y gobernantes.

En su contenido, sin embargo, la relación entre las propuestas y
el sentir ciudadano no es tan evidente. Buena parte de las
propuestas formuladas por los tres partidos políticos se
concentra en facilitar la relación entre los poderes de gobierno y
en dotarse de mecanismos institucionales para resolver
controversias políticas, incluidas las electorales. Y aunque esto
es positivo para la gobernabilidad del país, estas propuestas no
parecen suficientes para reconocer al ciudadano como el eje de
la vida política.



















Con la excepción de temas como las candidaturas
independientes, la posibilidad de presentar iniciativas legislativas
por parte de los ciudadanos o la revocación del mandato, las
reformas propuestas por los tres partidos políticos hacen poco
por ilustrar los beneficios directos para la ciudadanía. Tal vez al
debatirlas los senadores pueden explicarnos mejor cómo es que
esta reforma política cambiará la vida del ciudadano, ese
personaje mítico en el que se dice, todas estas iniciativas, todas,
están inspiradas.