Ramiro Jiménez, 'El ¡Ay, Dios Mío!'
Arquitecto de profesión, pero tampoco le fue bien en su carrera. Vive frustrado y es
el típico perdedor. Es de carácter apocado, tímido y sin mayores aspiraciones.
Como vendedor es el peor de todos, al grado que siempre está a punto de ser
despedido. Su esposa lo tiene controlado y dominado. Sus compañeros se
burlan mucho de él y de su desastrosa situación. Su apodo obedece a que cada
que se enfrenta a una situación límite sólo atina a exclamar: ¡Ay, Dios Mío!