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Vive Chris Martin reencuentro con amigo

 
Coldplay cenó el viernes en un restaurante de Polanco, junto a personal de su
disquera y amigos.

Chris Martin puso de manifiesto una vez más su cariño por México, pues, al
finalizar el viernes su cena, se dirigió con Will Champion y Guy Berryman al
Hotel de Cortés, en el Centro Histórico capitalino, donde se encontró con dos
amigos: un viejo compañero de cuarto en la universidad y quien es de madre
mexicana, y la modelo y actriz Martha Cristiana.

Martin (voz y piano en Coldplay), Will (batería) y Guy (bajo) atestiguaron por
unos 15 minutos el debut de su amiga mexicana como diseñadora, en una
pasarela instalada en el patio central del hotel, y luego subieron a la terraza
del lugar, donde fueron instalados cómodamente con vista a Paseo de la
Reforma. Ahí se dio el encuentro con John Downer

"Solíamos asistir a la University College London. Él es gran fanático de la
astrología, como yo, y nos matriculamos en la materia juntos. Es un gran
privilegio que esté aquí y una gran alegría verlo", señaló el joven londinense,
cuya madre nació en Sonora. Downer tiene la misma edad que Martin: 33
años.

Precisamente en esa escuela comenzó a gestarse lo que acabaría por ser
Coldplay, cuando Martin conoció ahí a sus futuros compañeros de banda, y es
sabido que Chris se graduó en Historia Antigua en dicha universidad, pero
Downer explicó que cuando lo conoció, su pasión era la música y la doctrina
de la influencia de los astros.

"Siempre tuvo mucho talento. Solíamos pasar largos ratos en su habitación.
Me invitaba a tocar la guitarra, el saxofón y el clarífono, y a ver las estrellas",
señaló Downer mientras Martin miraba, efectivamente, hacia el cielo desde la
terraza, acompañado por otra amiga.

Entre risas y comentarios acerca del mundo del arte y la moda, Martin hacía
observaciones a la top model sudanesa Alek Wek, quien le fue presentada al
intérprete de "Clocks" por Martha Cristiana.

Los tres sonrieron y sostuvieron una discusión amistosa, y ninguno de ellos
pidió al líder de Coldplay tomarse fotos o un autógrafo, pero éste saludaba a
todo aquel que lograra acercarse a la mesa, protegida por dos de sus
guardaespaldas personales.

"Es una gran persona. Es verdaderamente muy humano, a pesar de
representar a una de las más grandes bandas del siglo 21", acotó Downer,
quien compartió un trago... de agua con Martin, pues no bebió otra cosa.

A la 1:40 horas de ayer, Martin se levantó de su asiento para dar un paseo por
la terraza, junto a tres mujeres jóvenes que habían acompañado a la banda a
cenar horas antes, y aprovechó para, esta vez sí, fotografiarse con algunos de
los invitados y curiosos en el festejo.

Pero se hacía tarde y un día de concierto lo esperaba, por lo cual, con un
abrazo, se despidió de Martha Cristiana, Wek y Downer, para dirigirse a su
hotel, sobre Reforma, a las 2:00 horas.

Degustan cena a la mexicana

Entre platillos de especialidades mexicanas como guacamole, mole negro de
Oaxaca, puntas norteñas, camarones al mole de Jamaica, puré de camote,
ensalada de jitomate con queso de cabra y ensalada de nopales pasaron los
integrantes de Coldplay sus primeras horas en el DF.

Entre las 21:10 y las 22:45 horas del viernes, un total de 14 especialidades
fueron ordenadas al centro de la mesa por Chris Martin, Jonny Buckland, Will
Champion y Guy Berryman, en el restaurante El Izote de Patricia Quintana.

El grupo tardó más de 20 minutos para elegir los platillos preparados por
Quintana, propietaria y chef del lugar, pero al final se decidieron por el
primero: guacamole.

Mientras los platos se iban limpiando uno tras otro por los músicos
británicos, acompañados por empleados de su disquera y tres mujeres
jóvenes, una niña de aproximadamente 6 años se acercó a la mesa que
ocupaba la banda, frente a la barra.

Martin la saludó con un gesto manual y una sonrisa, mientras le preguntaba
que por qué traía una estampita en la cara, a lo cual la pequeña le contestó,
en inglés, que era su moda, lo cual arrancó una sonrisa al intérprete de "Viva
la Vida".

Para acompañar sus alimentos, Martin pidió sólo agua, pero sus
compañeros descorcharon una botella del vino mexicano Monte Xanic,
además de un Merlot y un Cabernet.

Un apagón que a las 21:25 ocurrió en una cuadra a la redonda no provocó
más que silencio en su mesa, quizá por un leve sobresalto.

Pero postres como natilla a la vainilla de Papantla y crepas con chocolate
ayudaron a terminar bien su menú, y, satisfechos, pidieron la cuenta, de más
de mil 760 pesos, y dejaron el 20 por ciento de propina al mesero que los
atendió, según una fuente del lugar.

Sonriendo al personal del restaurante y firmando autógrafos a algunos de
ellos, el grupo salió rumbo al Hotel de Cortés.