
Tenoch Huerta moreno consentido
En menos de seis meses, el mexicano Tenoch Huerta ha realizado tres películas
en Hollywood. El actor reconoce que su tipo latino le abrió las puertas del cine
internacional
Tenoch Huerta es el actor mexicano que ha conquistado a los estadounidenses.
Ya trabajó con dos directores de EU y compartió créditos con Eva Longoria, Lucy
Liu, en sus más recientes filmes, y próximamente hará lo propio con Mel Gibson.
“He conocido a muchos gringos y todos han sido buena onda, creo que la banda
culta de allá es sensible y eso pasa en el cine”, dice este moreno de 29 años,
nacido en el Distrito Federal. Sin contar con los grandes reflectores que tienen
actores como Gael García Bernal o Diego Luna, Tenoch ha marcado su propio
territorio.
Con Eva Longoria, una de las mujeres más deseadas en el mundo, trabajó en
Días de gracia, como un policía; con la ex ángel de Charlie Lucy Liu,
prácticamente está en toda la trama de Nómada, y con Mel Gibson en How I spent
my summer vacation será un reo a quien le hacen ver su suerte. Lo más increíble
es que todo ha ocurrido en los últimos seis meses.
Nada mal para este hombre que hasta hace unos años estudiaba Ciencias de la
Comunicación en la ENEP Aragón y trabajaba como camarógrafo en Pronósticos
Deportivos. Alguien que, a los 16 años de edad, pensaba que ser actor era sólo
para personas de dudosa sexualidad, para los flojos y los parias de la sociedad.
¿Por qué cambió esa perspectiva de la vida?
¿Cómo se sembró la semilla de la actuación en ti?
Mi papá me insistió mucho en que tomara un taller de actuación con María Elena
Saldaña, quien vivía por nuestra casa. Yo le decía que ser actor era para gente
buena para nada, digo, mi papá estuvo envuelto en el movimiento de 1968 y
desde pequeño tuve contacto con esas temáticas de corte social y a mí me
parecía que el actor vivía inmerso en un mundo de banalidad que al final no le
podía aportar nada a la sociedad. Finalmente acepté y estuve algunos meses,
hasta que me aburrí y me salí, pero María Elena Saldaña me dijo que iba bien y le
gustaba lo que hacía.
Pero entraste en la UNAM a estudiar Ciencias de la Comunicación...
(Risas) Antes de llenar mi solicitud no sabía qué quería estudiar, me decían que
fuera ingeniero. De repente pensé ¿por qué no Ciencias de la Comunicación? Y
se dio que mi papá me dijo de la escuela de Luis Felipe Tovar y ahí Carlos Torres
Torija (maestro y actor) me formó.
¿Qué te decía Torres Torrija?
Me decía: no eres guapo de telenovela, no tienes familia en este medio, no tienes
una escuela. Entonces tienes que ser más culto, más inteligente, más pulido,
más atento que todos los demás, no puedes cometer ningún error. Tienes que
ser obsesivo con tu personaje, tienes que sudar más que los demás. En los
partidos te van a meter cinco minutitos, pero cuando te metan, mete un gol para
que el estadio se caiga, me lo metí tanto en la cabeza que por eso seguí en esto.
Y entonces llegó Gael García para dirigirte en “Déficit”...
Conocí a Elisa Miller (Palma de Oro por el corto Ver llover), quien trabajaba en una
castinera y ella mandó mi foto. Le dijo a Gael que yo trabajaba en televisión, cine,
teatro, lo cual no era cierto, y le interesé.
¿Pensaste que por tu físico moreno iban a encasillarte?
En México la gente que se dedica a generar proyectos cree que los prietos, los
morenos, no podemos hacer otra cosa más que papeles de jodidos, gandallas y
rateros, es nuestro destino. Lo pensé y me ha funcionado, es elegir personajes
distintos. En Sin nombre hago un mara y en Nesio a un ladilla, pero aunque su
mundo es violento, lo ven de manera distinta.
¿Has sentido discriminación?
Pues sólo esa, que le pasa a todos. A Sofía Alexander, por ejemplo, que tiene piel
blanca y es pelirroja, sólo la quieren para hacer de fresa tonta o gringa, así pasa.
¿Qué tal trabajar con Eva Longoria?
A ella nunca la vi, trabajamos en cosas distintas. Lo que valió mucho la pena fue
hacer al policía. Fui a prepararme a la academia en Ecatepec, supe todos sus
procedimientos, aunque me hicieron firmar una responsiva de que no podía usar
nada de eso en mi vida cotidiana.
¿Y con Lucy Liu?
¡Uuuuy! Nos damos un besito por ahí y ¡qué rico besa! Es súper divertida, es una
cotorra de primera, es alguien que conoces y te la quieres llevar a tomar unas
chelas. Una vez nos invitó al director, a los productores y a mí y es súper chistosa.
¿Le enseñaste groserías?
¡Claro! Estábamos en una toma; a la cámara le pasó algo y preguntó qué pasaba.
Le dije: “Grítales: pinches changos”. Cuando le explicamos, se rió mucho.
Ahora sigue Mel Gibson...
Ya tuvimos una lectura en Veracruz; es un tipo divertido, sensible e inteligente. Él
se siente un actor más de la película y es muy respetuoso.
¿Se puede vivir de la actuación en nuestro país?
Pues no estoy casado, no tengo hijos, sólo son mis gastos y pues ¡claro que sí!

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