Carlos Slim quita a los estadounidenses el trono de los más ricos del mundo

El empresario mexicano Carlos Slim ha logrado arrebatar a los
estadounidenses el trono de los hombres más ricos del mundo que durante
quince años han monopolizado los amigos Bill Gates y Warren Buffett y que,
desde que Forbes lleva la cuenta, jamás había ocupado un latinoamericano.

Este ingeniero civil de 70 años, viudo y con seis hijos, sólo ha necesitado
escalar dos puestos en la lista que cada año elabora la revista
estadounidense para colocarse en el puesto número uno del ránking
publicado hoy.

En tan sólo un año la fortuna amasada por este hombre se ha incrementado
en 18.500 millones de dólares, para alcanzar los 53.500 millones.

"La carrera con Bill Gates ha estado muy justa, pero finalmente ha ganado
Carlos Slim por tan sólo 500 millones de dólares, que en el mundo de los
millonarios es un margen muy pequeño", anunció hoy el presidente del grupo
editorial Forbes, Steve Forbes, en una conferencia de prensa en Nueva York.

Pese al fuerte impulso que ha logrado su fortuna, Slim, quien a los 25 años
fundó su primera empresa, aún no ha recuperado los 25.000 millones que
perdió entre 2008 y 2009 afectado, como gran parte de sus compañeros
"milmillonarios", por la recesión internacional.

La crisis contribuyó a que la riqueza del dueño del Grupo Carso pasara de
60.000 millones de dólares en 2008 a 35.000 millones en 2009, lo que le
supuso bajar del segundo al tercer puesto en la famosa lista anual de Forbes.

Este amante del arte que también dedica importantes esfuerzos a la
filantropía, ha sido criticado por atesorar "semejante fortuna en un país tan
pobre como México", tal y como señaló en declaraciones a Efe Luisa Kroll, la
responsable de la investigación llevada a cabo por Forbes sobre las fortunas
de fuera de Estados Unidos.

Entre las recientes operaciones financieras más sonadas de este amante
del arte en el ámbito internacional destaca la inversión en The New York
Times, del que ha conseguido convertirse también en mayor accionista no
relacionado con la familia Ochs-Sulzberger, dueña histórica del prestigioso
rotativo.

Después de comprar en 2008 acciones suficientes para controlar un 6,9%
del periódico neoyorquino, en enero de 2009 anunció la concesión de un
préstamo a sus gestores de 250 millones de dólares para ayudarles a
superar los problemas financieros.

La semana pasada los rumores de que el mexicano podría estar interesado
en aumentar su participación en el diario hicieron dispararse
momentáneamente los títulos del grupo editor del diario, del que aún tiene
opciones sobre 15,9 millones de acciones más.

Sin embargo, Slim ya ha insistido en ocasiones anteriores en que sus
inversiones en el New York Times son puramente financieras y que no tiene
interés alguno en hacerse con su control.

La riqueza de este hijo de inmigrantes libaneses, considerado por sus
allegados como un hombre de hábitos austeros, se consolidó en 1990,
cuando consiguió hacerse con el 20% de la empresa privatizada de
telecomunicaciones Teléfonos de México (Telmex), una operación que se
conoció en el país como "la venta del siglo".

Hoy, su emporio América Móvil es el proveedor líder de servicios inalámbricos
en América Latina, con 201 millones de suscriptores celulares al final de
2009 y 3,8 millones de líneas fijas en Centroamérica y el Caribe, según su
página web.

En México, los tentáculos empresariales de Slim cubren múltiples sectores
productivos, gracias, según sus detractores, a una débil normativa para
combatir los monopolios que le ha permitido tener una posición
especialmente dominante en el sector de telecomunicaciones e internet.

La semana pasada su Grupo Carso, uno de los conglomerados más
importantes de América Latina y que da empleo a más de 69.000 personas
anunció que en 2009 ganó 6.390 millones de pesos (491 millones de
dólares), un 2,4% menos que en 2008.

Junto al lado empresarial, otra de las destacadas facetas de este hombre es
su amor por el arte, del que acumula importantes colecciones con cerca de
72.000 obras, así como su promoción de proyectos de salud con los que
busca beneficiar a millones de latinoamericanos, a través del Instituto Carso
de Salud (ICS).

Esa institución promueve en México y otros países de la región la prevención
y atención sanitaria neonatal para intentar disminuir la mortalidad materna e
infantil y las discapacidades de nacimiento en poblaciones vulnerables.

Slim niega que sus actividades altruistas busquen mejorar su imagen e
insiste en que se debe combatir la pobreza no sólo por motivos humanitarios
sino porque las empresas son más rentables cuando se eleva el poder
adquisitivo de las personas
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