Maya Zapata estuvo en Chile Durante el temblor
La actriz relata la experiencia que vivió al sentir en carne propia el terremoto en Chile, donde se
encontraba de vacaciones con su novio Rodrigo Ortúzar
Estamos bien, pero definitivamente es una de las experiencias más fuertes que he pasado. Estábamos
en el El Arrayán, en la montaña, a 10 minutos de Santiago. Dicen que en el cerro los movimientos
telúricos se sienten menos fuertes, pero la intensidad fue tal, que una parte de la casa casi se
derrumba, el agua de la alberca se salió considerablemente y la muralla que da al camino se derrumbó.
El movimiento era aterrador, nada comparable a algo que haya sentido antes. Salimos, como pudimos,
en medio de tierra y pequeñas piedras que nos caían encima. Cuando logramos salir, Rodrigo se
regresó por su hija que seguía adentro, entonces el movimiento arreció y yo escuchaba cómo las
piedras caían de la parte más alta de la casa.
Rodrigo y su hija lograron salir por otro lado de la casa y se reunieron conmigo. Yo temblaba, nunca
había sentido tal terror. Terminó.
En seguida tratamos de llamar a nuestra familia y amigos pero las redes de celular colapsaron. No
teníamos luz, ni agua.
Al no poder comunicarnos decidimos ir a la ciudad, pero había muchas partes bloqueadas.
Con mucho trabajo, llegamos a casa de mi suegra, que es una mujer de más de 70 años que vive sola.
Por suerte, estaba bien, con las cosas en el suelo, sin luz y sin agua, pero bien. Tratamos de sintonizar
la radio y entonces nos enteramos de la intensidad del terremoto. ¡No lo podíamos creer! 8.8 grados en
la escala de Richter. Quinto terremoto registrado más fuerte de la historia del mundo.
Viendo que todo estaba más o menos bien, regresamos a la casa. Era impresionante la oscuridad de
las calles. Las personas estaban reunidas en las calles, asustados por lo que pasó y por las posibles
réplicas.
Ambulancias, patrullas y bomberos pululaban por las calles y la petición de las autoridades era que nos
quedáramos en nuestras casas para no entorpecer la emergencia.
El gobierno minimizaba las cosas, argumentaba que Chile estaba preparado. Al día siguiente la
realidad se mostraba inexorable, las consecuencias del desastre llegan a oídos del mundo entero y los
ofrecimientos de ayuda no se dejaron esperar, pero necesitan autorización del gobierno chileno para
poder enviar la ayuda.
La situación es grave, gracias al caos generado, la gente está saqueando tiendas de autoservicio,
pequeños comercios y casas particulares, ya sea por hambre o por vandalismo. Hemos escuchado a
personas que claman por ayuda pues no llega nadie para socorrerlos.
Chile está en vísperas del cambio de gobierno -el de la oposición, cabe mencionar- lo que dificulta la
comunicación entre ellos y los que terminan sufriendo las consecuencias son los miles de
damnificados. El gobierno actual se están enredando en cuestiones políticas en lugar de actuar de
maner efectiva ante el desastre.
Hasta hoy (ayer) la presidenta decretó “zona de desastre” y seguimos sin escuchar nada sobre la ayuda
del exterior.
Nosotros, en Santiago, estamos comprando víveres -mientra haya-, hacemos filas enormes para
comprar gasolina -en la mayoría de las gasolineras ya no hay suministro y en donde hay, se reduce al
equivalente de 10 dólares por auto-, nos bañamos en las casas de los amigos donde sí tienen agua y
dormimos a oscuras, aunque alumbrados hasta el último pestañeo sólo una vel

