Patito y Ana llegan a la capital en busca de un médico, pero se
encuentran con muchos contratiempos, aventuras, amor y
diversión.
La vida de Patito y Ana transcurría tranquila en una ciudad
pequeña de montaña lejos de la gran ciudad, lejos de los
problemas, lejos del gran amor de Ana, lejos del papá de Patito.
Lejos de cualquier peligro que pudiera alterar el status quo de
esta mamá que construyó su vida en función de su hija, hasta
que la salud de la pequeña las obliga a viajar a la Ciudad de
México. Llegan a la ciudad buscando ayuda médica y encuentran
un médico, un amor y un padre. Encuentran a Rodrigo, ese gran
amor de Ana que por una serie de malos entendidos nunca supo
que había tenido una hija y vivió en el convencimiento de que Ana
lo había olvidado para siempre.
Ana y Patito se instalan en el fraccionamiento privado donde vive
Rodrigo, que sueña con ser el padre de Patito y entre Ana y él
parecería que el tiempo no transcurrió. Se ven y sienten que el
amor es el mismo, la emoción está intacta y el corazón estalla de
la misma manera. Pero Rodrigo está por casarse con Bianca,
que por nada del mundo está dispuesta a perder el bienestar de
un matrimonio como el que este médico exitoso puede ofrecerle y
pelea con todas sus armas junto con sus secuaces.
Ana comienza a trabajar en el buffet del colegio del barrio privado
y vive en el mismo establecimiento. Así, Patito estudia allí y se
hace de un grupo de amigas nuevas. Pero también de enemigas.
Su entrada al colegio la enfrenta con una realidad desconocida: la
de los prejuicios, los escrúpulos y la discriminación. Para las
líderes del colegio encabezadas por la frívola Antonella, hija de
Bianca, Patito es justamente eso un ?Patito Feo' y hacia ella
encaminan todas sus burlas y trampas.
El bien contra el mal. La bondad se enfrenta con la maldad
gratuita. Patito se transforma en la líder de 'Las Populares', chicas
sensibles que no quieren ser 'huecas' como 'Las Divinas' a las
que sólo les importa el poder y las apariencias. La pelea se pone
firme cuando el colegio decide participar del concurso
intercolegial de comedia musical. La meta es representar al
colegio. Pero Divinas y Populares no se ponen de acuerdo.
Queda un solo camino: la competencia que decida quién cantará
puertas afuera. Las divinas creen tener todo bajo control pero
Patito arruina sus planes. Las Populares apoyan sus sueños en
la voz de Patito que, pesar de su timidez para cantar en público,
con la ayuda de Rodrigo lo logra y ayuda a su grupo a pelearle el
puesto a Las Divinas en el ansiado intercolegial. A lo largo del
año escolar Populares y Divinas van librando una batalla teñida
por aventuras, trampas y contratiempos que las Populares van
librando a fuerza de corazón.
Pero Patito, tiene su propia batalla por librar: encontrar a su
padre. No sabe que está mucho más cerca de lo que cree.
Cuando Ana se libera de las amenazas bizarras de Bianca y se
anima a confesarle la verdad a Rodrigo es un momento de alta
felicidad pero éste no perdona el silencio de Ana. Acepta la
paternidad con alegría pero cierra las puertas al amor con el
resentimiento que le provoca el no haber podido disfrutar del
amor de su hija durante todos esos años. Pero Ana suspira por él
y él sigue soñando con ella. Por eso, sin querer queriendo se
boicotean - utilizando inocentemente a Patito - cualquier tipo de
relación que ambos quieran empezar con la esperanza de
rehacer su vida. Imposible: el destino de Ana se llama Rodrigo y
el de Rodrigo, Ana. Es inútil que se resistan.
Para Patito el amor tampoco es tarea sencilla. El destino ha
hecho que se enamore de Mateo, a quien su archi enemiga
Antonella ha elegido para novio. Una serie de idas y venidas, de
cartas de amor no correspondidas, de páginas de diario escritas
con lágrimas sufridas hacen que, finalmente, Patito logre que
Mateo la mire y la vea. La furia de Antonella crece y crece. Con la
misma fuerza que se odian, se quieren, se hacen amigas y se
vuelven a odiar. Y detrás de ellas las siguen sus amigas, fieles
Sancho Panzas de todas sus aventuras... hasta que los destinos
de Ana y Patito terminen de acomodarse


