Lanza TV primera cantante de ópera
Técnicos que se atraviesan a recoger cables, camarógrafos que corren en
busca de la mejor toma, luces estridentes... Los cantantes y músicos que
participaron anoche en la gala final de Opera Prima tuvieron que
sobreponerse a las distracciones propias de un reality show, el primero
dedicado al bel canto en México.
Patricia Santos, Alan Pingarrón y Linda Gutiérrez, los concursantes que
obtuvieron los tres primeros lugares del certamen - en el que participaron
22 intérpretes- hicieron gala de su concentración para representar el papel
que les correspondió entre porras, aplausos, bravos y el halago de los
jurados.
"Treinta segundos, veinte, diez...", anunciaba una voz, mientras que un
técnico de Canal 22 urgía al público a aplaudir fuertemente y, tras unos
segundos, a detenerse. El programa debe arrancar tras cada pausa con un
aplauso.
En medio del escenario y el público, se colocaron los cinco integrantes del
jurado: Ernesto de la Peña, Alonso Escalante, Sergio Vela, Xavier Adenot y
la soprano estadunidense Julia Migenes.
En el intermedio comenzaron las prisas en el Teatro de las Artes del
Cenart. Tres maquillistas corrieron a retocar el rostro de los cinco jurados:
les limpiaron el sudor, colocaron maquillaje en la frente y en los ojos. Dos
técnicos revisaron rápidamente los micrófonos y les ofrecieron agua. Todos
listos. "Estamos al aire de nuevo".
La segunda parte, en la que los cinco finalistas cantaron su aria más larga,
requirió de mayor producción. Mientras que en las pantallas locales se
proyectaban pequeños documentales de la vida de los cantantes, los
técnicos irrumpían en el escenario para instalar escenografía básica.
Las cinco historias grabadas previamente buscaron acercar a los
intérpretes con su público: Dieron a conocer a sus familiares y amigos,
quienes les mandaron saludos. Fue la parte conmovedora y divertida.
El movimiento, los nervios y el pánico escénico caracterizaron la recta final
de la gala. Pero los concursantes se controlaron. Pertenecen a una
generación acostumbrada a lo mediático.
Los asistentes a la final de Ópera Prima lucieron cansados después de
tres horas de programa. El público se levantaba de sus asientos de
manera constante y los músicos aprovechaban las pausas para estirarse
unos segundos.
Tras la doble actuación de los cinco cantantes, fue claro que Alan Pingarrón
conquistó a) público, que lo ovacionó de píe. Al final obtuvo, además del
segundo lugar, el premio del respetable, dotado con 50 mil pesos.
Ópera Prima tuvo un final feliz. Los cinco concursantes entraron al
escenario tomados de la mano y recibieron la noticia de los premios con
una sonrisa.
Sólo la ganadora del primer lugar, que se hizo merecedora de una beca de
30 mil pesos mensuales por tres años, la regiomontana Patricia Santos,
lloró.


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